NACE UN JOTA

Y UNA NOCHE NADA COMÚN, NACIÓ LA TRONADA

tronada3Nací en un mundo donde no había decepciones, donde los sueños se podían hacer realidad; donde la tristeza era una historia mal contada, un mito que jamás se atrevería a tocar la puerta de mi cuarto. El amor era más que una palabra, era un sentimiento que siempre estaba presente entre las personas que rodeaban mi pequeño mundo, un poco alejado de lo normal. Crecí creyendo en ángeles terrenales, seres de carne y hueso que yo bautizaba así porque lo único que buscaban en esta vida era ayudar a los demás, y propagar la felicidad como si fuera una epidemia necesaria para sobrevivir. Esta persona iba creciendo en mí, un niño enamorado de la bondad de la gente, ilusionado en la misión de cambiar a cada quien se cruzara por su camino. Caminaba entre precipicios y quebradas sin final, jugando a ser malabarista de emociones, sueños y fantasías.

Esa mirada tan positiva del mundo y mis ganas de cambiarlo, empezaron a construir la personalidad de un ego, que iba cogiendo más fuerza cada día. JOTA DE TRÉBOL fue creciendo, entre ilusiones y buenas intenciones. A decir verdad, una noche loca, una noche de copas, en un revolcón entre la felicidad y la buena vibra, fue concebido este personaje. TRÉBOL empezó a tomar riendas de mi vida, era quien manejaba mis movimientos y me motivaba día a día. Quizás fue él quien me dio ese empujoncito para entender mi vocación y mi concepto existencial; y definitivamente fue TRÉBOL quien me llevó a vivir todas estas experiencias intensas.

Frente a tantas experiencias, la situación se fue desbordando y a JOTA DE TRÉBOL no le alcanzaban las manos para manejar todas las cosas que pasaban por mi vida. Había algo, alguien en realidad, que necesitaba de una atención súper especial. Alguien en este mundo era lo suficientemente increíble que necesitaba su propio chaperón. “Una” mujer, esa mujer, la chica de mis sueños, empezó a aparecer en mi mente, en mi película, en mis cuentos y en mi vida (y no se iría nunca más de ahí). JOTA DE CORAZONES, nace con fuerza, cogiendo las riendas de esta montaña rusa emocional. Un soñador e idealista, dedicado 24 horas del día, al amor, al romance y principalmente a esa mujer ideal. Empecé a vivir con la seguridad de que un día iría a encontrar a la mujer perfecta para mí, a ESA-MUJER que cambiaría por completo la idea que tengo de lo que es felicidad, amor, sueños y un beso. Aquella chica que será capaz de robarme el corazón, quitarme el aire, para regalarme la ilusión de querer vivir por toda la eternidad.

Mientras tanto, TRÉBOL empezó a confrontarse con situaciones muy difíciles de manejar emocionalmente. El mundo y la realidad empezaron a cobrar factura de todos esos sueños e ideales con los que había jugado desde niño. La vida no era tan hermosa como me habían contado, no todo era éxito o felicidad, existían otras emociones también. Conocí a la muerte, y a lo importante que es para la vida. Sentí tristeza y cólera con más profundidad, lo cual se convirtió en una experiencia muy desagradable para mí. JOTA DE TRÉBOL terminó por formar su identidad. Ya no era un ego positivista o negador de la realidad; por el contrario, era una parte de mí que aprendió que a pesar de que haya tanta mierda en la vida, siempre hay algo por lo que vale levantarse cada día. Gracias a TRÉBOL pude pararme cara a cara con mi miedo absoluto, y seguir andando.

Sin embargo, estos golpes dejaron huellas, porque así es la vida y toda batalla deja heridos. J-SPADES despierta gracias a las ironías de la vida; un EGO cansado de sufrir y vivir emociones intensas. Una parte de mí que simplemente no aguantó más, le llegó al pincho todo y decidió no complicarse con las ocurrencias de la vida. El inmaduro SPADES le dio un toque de atrevimiento a la vida, ligereza y suficiente diversión. Gracias a él, TRÉBOL encontró equilibrio para poder continuar defendiendo sus ideales y proyectos existenciales; mientras que CORAZONES seguía persiguiendo a esta mujer inexistente (sólo hasta ahora). Los tres coexistían con pocas complicaciones, manteniendo cierto balance que les permitía andar con algo de armonía y estabilidad.

Justo una noche, una noche nada común… todo se fue a la mierda…

Era de noche, porque siempre estos eventos ocurren de noche. Estaba sentado al pie de mi cama, hecho trizas por alguna nueva aventura romántica fallida. Tan solo tenía fuerzas para mirar el suelo, podía ver esas zapatillas que tanto cariño les tenía; esa noche estaban sucias por la lluvia. Había llegado a casa caminando, varias cuadras, intentando encontrar alguna respuesta a esas cachetadas que te da la vida. Sentado en mi cama, apretaba los dientes con toda la fuerza que me quedaba, como para no dejar escapar ninguna idea o emoción que tenía dentro. Respiraba hondo por la nariz, buscando respuestas en el aire, en esa silenciosa habitación. Tal vez, una lágrima buscaba escaparse por alguno de mis ojos, pero lo poco de orgullo que me quedaba no la dejaba salir. JOTA DE CORAZONES estaba conmigo, siempre estaba conmigo en estas situaciones.

Mientras intentaba encontrar alguna salida a este desagradable acertijo, un nuevo EGO apareció. Un personaje que antes no había tenido la suficiente presencia para ser considerado como EGO, una voz tan suave que siempre era opacada por las demás. Pero esta vez era diferente, ya no era un flacucho al que nadie respetaba, esa noche, ese EGO, se había levantado y estaba decidido a defender lo que él consideraba que era correcto. Empezó cuestionando TODAS las ideas “estúpidas” de CORAZONES, sobre la mujer ideal y sobre el amor infinito. JOTA DE CORAZONES trató de dialogar con este nuevo personaje, pero DIAMANTES no lo dejó continuar. JOTA DE DIAMANTES, así se hizo llamar, estaba reclamando algo esa noche, pedía libertad. Cansado de sueños fallidos y tropezones innecesarios, DIAMANTES quebró todo.

Frente al caos, los EGOS empezaron a coger fuerza de manera independiente. Mientras TRÉBOL intentaba calmar la discusión acalorada entre DIAMANTES y CORAZONES, J-SPADES aprovechó y salió calladito de la habitación, por la puerta de atrás. A paso lento, solapado y en silencio, no se quiso complicar, y desapareció. DIAMANTES terminó su frase con un “no se puede dialogar contigo”, se dio media vuelta y empezó a alejarse; mientras que CORAZONES caminó en el sentido opuesto. TRÉBOL, incómodo por la situación, pero no sorprendido, comprendió que lo que vendría desde ahora en adelante serían tiempos nuevos, tiempos de experiencias divididas por individualidades que no estaban dispuestas a comprenderse, entendió que serían tiempos de EGOS REVUELTOS.

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