NO BUSCO CHICO

cuba libre

– ¡Hola flaquita! – Así empezaba mi estrategia de flirteo, con un par de palabras filudas que buscaban cortar cualquier pared de hielo que me alejaba de aquella morocha exuberante que oscurecía todo el local aquella noche.

Todos bailaban al ritmo de la música, salsa y ron convertían, ese lugar en mi Cuba hermosa. Los tacos se rompían contra el suelo y las faldas se subían con atrevimiento. Manos arriba, manos abiertas, bajaban y rozaban los cuerpos. En toda esta orgía musical, había alguien anclando frente a la barra.

Aquella morena jugaba con sus dedos y la rodaja de limón que flotaba en su vaso. Lo movía y lo zambullía hasta el fondo, o al menos hasta donde su dedo llegaba y eso me tenía totalmente excitado.

– ¡Habla flaquita! – solté palabras fulminantes, seguro que vibraba por dentro, como lo hacen todas cuando se cruzan conmigo, con DIAMANTES. – ¿A quién buscas preciosa? – arremetí con todo, para que no tuviera tiempo de dudar o escapar, y antes que pudiera responder, continué.

– ¿A quién buscas? – repetí mi pregunta – Puedo ser ese Don Juan romántico que has esperado toda tu vida. Aquel CORAZONES que puede llenar tus mañanas de flores y así puedas ser la princesa de esa historia que siempre has soñado. También seré aquel salvaje con el que quisieras perderte en una isla desierta, galán de aquellas fantasías que sólo compartes con tu almohada.

– ¿A qué chico buscas? – golpeé por última vez – Porque puedo inventar ideas que te van a sorprender y mil teorías que podríamos discutir con un par de vasos más de aquello que estás tomando. Puedo ser ese intelectual que tanto necesitas para encontrarle un nuevo sentido a tu vida.

– Dime sin dudarlo, ¿a quién buscas esta noche? Puedo ser quien quieras, puedo ser el hombre que quieres. ¿A qué chico buscas? – concluí con mi discurso.

Un silencio estancado, que duró algunos segundos. Ella volvió a tomar un sorbo de su cuba libre como si no se hubiera inmutado, terminó y se dirigió a mí.

– No busco hombre, no son mi tipo – respondió mientras levantaba su vaso nuevamente para tomarse un sorbo más de ron.

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