DESPUÉS DE USTED

UP

Ella entró al ascensor con mirada traviesa y sensual. Pantalón a la cintura, que dejaba mostrar más de lo que mis deseos pudieran controlar. Piel tostada adornaba su espalda, quebradas que harían tropezar hasta al más atrevido. Intenté mirar a otro lado pero sentía que mis ojos perdían todo respeto a mis órdenes. Sólo las barandas frías de metal, me aferraban con fuerza a la realidad.

“De qué planeta vienes, maldita tentación”, me repetía en silencio.

Siete pisos no son suficientes para pensar en la frase perfecta. Siete pisos son nada mientras me pierdo en el laberinto de su perfume. Mientras las puertas eléctricas deciden abrirse, tan sólo un “hola” se escapa entre mis dientes y mis ademanes de caballero quedan en ridículo con su respuesta.

“Después de usted, señor”, me dice, “después de usted, señor”, me fulmina.

Un bastón de vergüenza me sostiene, mientras la palabra “viejo” empieza a rondar por el pasillo.

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