PENTAGONITO

running

Te veo venir, cada día es igual. Cada golpe que das al suelo va al ritmo de mi percusión, de los tambores de mi corazón. Me acelero al verte correr hacia mí. Hoy te hablaré y te diré que me paso despierto en las noches para soñar contigo todas las mañanas; para verte en ese buzo celeste como el cielo que me deja por las nubes.

Una cola amarrada permite ver entero tu cuello, tentación divina para este pecador, que lo único que piensa es en besarte con toda la fuerza que me queda, y más. Tus ojos me miran y no lo hacen también.

¿En qué piensas niña de mi vida? ¿Qué presentación te roba los pensamientos? ¿Qué cliente se atreve a meterse en mi camino?

“Te amo, te amo, te amo carajo, te amo”. Te lo digo varias veces pero no me escuchas y sigues corriendo. Tus labios se mueven y bailan con la música que sigues. “Te amo”, dices, “te amo”, repites. “Te amo”, cantas alguna canción que no es para mí. Mi día empieza y mi sueño no acaba.

Te veo venir, cruzas y te veo, cruzo y seguimos.

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