NUEVA VECINA

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Fue en el ascensor, la primera vez que bailé contigo.

Después de un largo día de trabajo, entré al aparato este y marqué el piso siete esperando llegar rápido a mi depa para poder tumbarme en la cama. Pero antes que las puertas pudieran cerrarse por completo, apareció ella.

Una nueva vecina, una inquilina que antes no había visto, silenciosa y un poco regordeta, cinturita angosta pero de caderas anchas, entraba apurada y mostrando poca educación. Parecía que hubiera tenido un mal día.

¡UNA PUTA AVISPA!

Todo lo demás, fue muy parecido a un momento romántico. Se me paró el corazón, ella se movía para un lado y yo para el otro. No le quitaba la mirada en ningún momento. Me sonreía, estoy seguro que lo hacía. Yo me recostaba contra el metal y los espejos se empañaban… uno que otro gemido se escuchó.

Salí sin voltear y nunca más la volví a ver, en el brazo un chinchón y una herida en el corazón.

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