DÍA 5 – CONFUNDIDO

Cafe

Querido diario,

Explícame qué me está pasando…

¿En qué clase de maleficio ando enredado? ¿Crees que no me doy cuenta lo que me pasa? Maldito cuaderno, sé que no tienes respuestas a lo que pregunto. Sólo estás lleno de hojas en blanco y palabras sin sentido.

Hoy la vi otra vez, en la cafetería. Pero algo muy extraño pasó, y ha generado una duda en mi cabeza, un virus que temo que puede destruir mis cuentos de castillos y princesas.

Ahí estaba ella, sentada en la mesa del frente, acompañada de un señor mayor. Cogía su café con ambas manos, intentando hallar algo de calor con la taza. Esta mujer tiene un no sé qué, que cada vez que la veo entro en un estado de ET (ESTUPIDEZ TOTAL). Me quedé mirándola y noté cómo iba separando algunos dedos para no quemarse. “Mi amor, cambia ese vaso de cartón por mis manos de carne y hueso”, me puse a pensar. Pero por suerte no lee pensamientos y siguió con su ritual. Mientras acercaba la taza a su boca, yo iba inclinando mi cabeza para poder ver con más detalle. Definitivamente no pasé desapercibido para algún mirón que andaba por ahí, pero no me importó. Ella, empezó a abrir lentamente su boca y mi corazón andaba a velocidades peligrosas. Sentía el sudor en mis poros, y mi respiración estaba agitada. En ese momento, sacó su lengua y lentamente pegó sus labios a la maldita tapa de plástico. “Daría mi alma por ser esa FUCKING tapa”. Tomó un sorbo y yo me sentí extasiado, como si hubiera vivido el mejor orgasmo de mi vida.

Continué en este estado de ebriedad emocional por un rato más, hasta que la volví a ver. Esta vez estaba sentada en el sillón de mi costado. Estaba algo diferente, la vi rígida, tensa y firme… no tan suelta como hace minutos atrás. Ya no estaba con polo, una blusa blanca la distinguía del resto. Sus brazos estaban cruzados, como encerrando cualquier emoción de felicidad que quisiera asomarse. Sus dedos apretaban fuertemente su brazo, y mientras esa blusa se estiraba, dejaba ver cosas hermosas entre las rendijas. Pero mi atención no estaba ahí esta vez, estaba más intrigado por entender qué pasaba con ella. “¿Qué pasa contigo niña de mi vida? ¿Por qué aparentas amargura? ¿Por qué muerdes los dientes para parecer una leona en peligro?”, me preguntaba.

“A mí no me engañas. Yo no soy cualquier idiota que anda caminando por ahí. Yo soy ESE hombre que vive por ti. Mi razón es entenderte, descubrir qué secretos traes tras esa máscara, te escucharé hasta en el silencio más callado del mundo”.

Detrás de esa máscara que aparenta odio y amenaza, una lágrima se escondía en el quiebre de sus ojos.

“¿Por qué sufres mi amor? ¿Qué hago para cambiar tu mundo?”

Empecé a ponerme la armadura y pasó una chica por mi costado. Demoré unos segundos en sentir ese perfume tan seductor y me di cuenta que era ella otra vez… “No entiendo, ¿qué me está pasando?”.

Algo en el fondo de mi corazón, muy en el fondo, algo en esa esquina oscura que nadie quiere ver, en ese maldito espacio frío, sin bulla, sin sonido, sin vida… algo ahí, me habla en voz baja, y responde a mi pregunta. Algo que no quiero escuchar.

Entre la locura y la coherencia, entre mis dudas y fantasías, la vuelvo a ver. Esta vez escapándose del lugar con una amiga al costado. “No fue difícil verte amor de mi vida, el pelo rojo rizado que traes encima te hace real hasta al más incrédulo de los científicos. Caminas suelta, sin preocupaciones. Cantándole al cielo, silbándole a un sol que anda oculto detrás de esas nubes grises, que sólo tú puedes ver. La vida te encara tal y como viene, y tú eres feliz así. Eres libre hasta de las bajezas más terribles del mundo, mientras yo soy prisionero de ti en mis fantasías. Te persigo con mi mirada hasta que desapareces”.

Me encanta tal y como eres… despreocupada del mundo, impermeable de las malas intenciones, como si hubieras encontrado las respuestas a todas las preguntas del mundo, y que al mismo tiempo, no te interesara saberlas. Muero por ti, así tan preocupada como eres. Firme en tus ideas, buscando respuestas a todas esas preguntas que uno puede hacerse en el mundo. Cuestionando por qué pasan las cosas y aguantando lágrimas para no dejar en evidencia tu fragilidad. Estoy enamorado de la forma en la que encaras el mundo, cantándole a la gente, a cualquier emoción. Encaras el amor como si fuera tu amigo de confianza. Coges tu café y lo besas como si me besaras a mí, no cantas, no expresas, sólo lo disfrutas. La música está en ti niña de mis sueños, la mejor melodía es la que haremos los dos”.

Eres así y no eres así. Estás ahí y estás aquí. ¿Eres así y no eres así? ¿Estás ahí y estás aquí?

¿Al mismo tiempo? Estás confundida. ¿Estoy confundido?

Te veo otra vez… y otra vez… y otra vez. ¿Qué mierda me está pasando? Ahí estás otra vez, ahora lees estas palabras, revisas lo que escribo… y me enamoro más de ti… y no entiendo nada.

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