EL PRIMER BESO (3 de 3)

primer beso

Luego de soltar tremenda pregunta, parecía que todo se volvía más ligero. Ya nada pesaba y hasta juraría que crecí un par de centímetros más (NI-CA-GAN-DO). Su sonrisa evidenciaba las buenas nuevas, pero no respondió a mi pregunta. Me pidió irnos a un lugar más privado y eso hicimos, nos alejamos de todos los gallinazos. Nos sentamos en un murito, y fue donde soltó una pregunta que no esperaba. Me preguntó si había otra chica (las muecas de mi cara me traicionaban en ese momento); me comentó que había escuchado que a mí también me gustaba una chica llamada Ginnette. ¿WTF? ¿Por qué las mujeres lo saben todo? Me preguntó directamente y lo negué de inmediato. “¿Ginnette? ¿Quién es ella? ¿Ginnette? ¿Ella no es la amiga de la tía de tu amiga Lorena? ¿Gin qué? ¿Ginnette? Pasé la prueba pero el destino me la cobraría un poco después. Sandra me dijo que sí y ya tenía nueva novia.

Mi primera novia, ¿mi primer amor?, faltaba mi primer beso…

Justo antes que ocurriera algo, uno de mis mejores amigos apareció caminando haciéndose el que no nos veía. Vamos a llamarlo César para no reconocerlo. Él caminaba como cuando te equivocas de clase y no sabes si sentarte o salir del lugar. Como si estuviera buscando monedas en la arena. No podía ser menos caleta, había sido mandado para obtener información. Lo miré fijamente y lo llamé, era momento de presentar a Sandra, mi enamorada. Fue ahí donde cometí la estupidez más grande del mundo.

“César, te presento a mi enamorada”, le dije, mientras inflaba el pecho de orgullo, “Ginnette, él es César”…

Mi compadre, mi amigo de toda la vida puso una cara que nunca olvidaré. Parecía autogol de Perú. Me tomó algunos segundos darme cuenta de la huevada que había dicho. Apenas tomé consciencia intenté arreglarla, “¡Uy!, Ginnette no, Sandra, Sandra te presento a César”. Cuando volteé a ver a Sandra, ya no estaba esa linda chica con la que había estado conversando unos minutos atrás. Parecía un monstruo, un toro enfurecido listo para embestir. Sin embargo, su corazón era más grande que cualquier tontería que pude haber hecho en ese momento. Sus ilusiones eran tan sólidas como cualquier muralla de concreto. Me perdonó y volvíamos a estar agarrados de la mano. César nos felicitó e intentó desaparecer lo más rápido posible. Probablemente se fue más asustado de lo que llegó.

Llegaba el momento tan esperado, se acercaba ese primer beso que tanto había buscado desde niño. Decidimos meternos al coliseo para llevar a cabo tan apreciado acontecimiento (en las fiestas de mi cole, la pista de baile estaba dentro del coliseo), y nos sentamos en una de las gradas. Ahí estaba yo, temblando de miedo, como un niño asustado, no quería y quería estar ahí. Cuando esperas algo por tanto tiempo y con tantas ansias, empiezas a temer que ese momento llegue. Un “¿ya toca no?”, nada romántico fue suficiente para romper la inercia.

Su mano se colgó de mi cuello y se sintió bien, un poco fría y húmeda, pero rico. Mis manos… “¿dónde mierda pongo mis manos? FUCK”, pensaba. Sólo miraba sus senos y definitivamente no las iba a poner ahí en ese momento, al menos no en ESE momento. Una fue a parar a su hombro (¿WTF?) y la otra a la banca para no perder el equilibrio. Su cara empezó a acercarse a la mía, sus labios se abrieron levemente y se dio. Nos besamos, me besó y le devolví tímidamente el beso. No aparecieron estrellas luminosas, ni fuegos artificiales. La música no se detuvo, y no desaparecimos del lugar. No tenía que ver con Sandra, ella seguía igual de linda que siempre. No toqué el cielo, tan solo su lengua.

Así fue mi primer beso, uno de los primeros golpes que tuve entre mi mundo de fantasías y la realidad. Sin embargo, mis sueños no se derrumbaron y mi corazón pudo armar nuevas esperanzas sobre el amor, PERO DÍAS DESPUÉS. Esa noche, sólo hubo un enamorado asustado que huía “caletamente” de su novia para no tener que volverla a besar. Esa noche sí estaba desilusionado de los cuentos de hadas y de las películas románticas; de lo real de la realidad.

Mi primera novia me duró doce horas aproximadamente, y eso porque hubieron ocho horas que la pasé durmiendo en mi cama. Después de todo una experiencia, y detrás de ella un aprendizaje. Los primeros besos son raros, complicados, diferentes y desquiciados. Con sabores dulces y amargos a la vez. El primer beso es relativo y no se acaba nunca. Lo encuentras escondido en el primer beso de enamorados o el primer beso como adulto. En el primer beso en la playa, el primer beso después de hacer el amor, el primer beso en la mañana, el primer beso después de una pelea, el primer beso de casados o el primer beso. NUNCA es UNO, y NUNCA deja de ser el primero.

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