CAZADOR Y PRESA – EN LA DISCOTECA (PARTE II)

EL RECONOCIMIENTO (4 de 7). Pasear por todas las esquinas del lugar es esencial en este proceso tan importante. Puedes hacerlo con tu WINGMAN, aunque esta tarea también puede ser realizada de manera individual. Es importante entender que desde que uno pisa el local, todo se vuelve un campo de batalla y se tiene la difícil misión de reconocer cada zona del territorio enemigo. Es una tarea jodidísima porque lamentablemente hay una cantidad de obstáculos humanos impresionante. Me acuerdo que lo primero que vi fue un grupo de chicas pegadas a la barra tomando una botella de whisky y una de champagne. Cinco chicas chupando dos botellas, claramente están en estado DECIDED. No sólo eso, de hecho no tienen ninguna necesidad de treparse a nadie para conseguir sus propios tragos. Sigo caminando y me choco con una flaquita que ha tomado demasiado. Se me cuelga al cuello y me dice al oído que me ha estado buscando toda la noche, ¿WTF? Acaba de empezar la juerga… Ubico de qué grupo proviene y efectivamente está acompañada de otras chicas sampadazas. ¡Qué buenos previos carajo!, me digo a mí mismo. Me queda claro que si quisiera algo con alguna de ellas, tendría que actuar en ESE MISMO INSTANTE ya que para ellas no habría un “más tardecito”. Sin embargo, yo sigo mi recorrido. A lo lejos encuentro una chica demasiado linda, con un vestidito espectacular. Me mira y sonríe, y sigue cantando la canción que el DJ ha puesto. ¡Encontré lo que buscaba! Sin embargo, está acompañada de mil cuatrocientos amigos, por lo que la tarea podría ser un poco más complicada de lo previsto. Así sigo encontrando diferentes espacios para intervenir. Luego, regreso al punto de encuentro inicial, a la base. Ya estoy listo para establecer el plan de acción y ponerlo en práctica. Sólo hay algo que debo RECORDAR: la próxima vez, que sea mi WINGMAN quien vaya adelante mío y así dejarle a él la chambita de estar empujando a medio mundo alrededor.

CONTACTO INICIAL (5 de 7). Cómo acercarte a la chica y qué decirle, se vuelve el criterio más importante de este proceso. Haciendo un recuento, me he estoy motivado desde temprano, cuento con mi WINGMAN y ya reconocí el lugar… sólo me queda hacer ese primer acercamiento. No existen libros, ni guías que puedan asegurarme que hay una técnica ideal o totalmente efectiva para ello. No es fácil acercarte a alguien que no conoces, no es fácil romper la barrera entre estos dos mundos. Para esa hora de la noche, ya había ubicado a la chica que quería conocer. Estaba rodeada de otras dos amigas cerca de la barra; yo me había posicionado no tan cerca de ella, pero sí en su campo visual. Apenas me vio, la miré directamente a los ojos y sentí que nos conectamos. Es alucinante cuando ocurre una situación como ésta. Si estás muy concentrado en el momento, realmente podrías sentir algo justo cuando ambas miradas se encuentran. Es como si muchas palabras se dijeran en tan solo pocos segundos. No siempre el idioma coincide, no siempre lo que tú buscas es lo que ella puede ofrecer, o lo que ella espera no siempre es lo que tú estás proponiendo; sin embargo, no deja de ser emocionante. La vi y me vio, era el momento de hacer la siguiente jugada. Existen cientos de técnicas o estrategias para hacer este primer acercamiento; nadie puede asegurarte cuál será el más efectivo, ni el más fácil. Esa noche decidí poner en práctica dos maneras de hacer este primer approach, las cuales llamaré por siglas para que suenen más elaboradas. El primero, es un acercamiento nada amenazante y totalmente amical, al cual llamaré TECO (te conozco de toda la vida); mientras que el otro, es totalmente opuesto, agresivo y directo, llamado NOME (no me interesa hablar contigo).

ESTRATEGIA TECO (6 de 7). ¿Por qué podría ser efectiva una técnica como ésta? Por más que las flacas pueden tener toda la intención de juerguearse y pasarla increíble, igual se mantienen en estado de “alerta” toda la noche (al menos hasta lo que les dura el nivel de consciencia). Algunas personas dirían que hacer un acercamiento tosco o brusco podría ser contraproducente para cualquier objetivo. Es por ello que a veces es mejor adoptar el rol de amigo, ya que puede convertirse en una estrategia interesante. A ellas no les gusta sentirse amenazadas (al menos no a todas), y podrían ver como enemigo a cualquier animal de sexo masculino que se acerque a su “safety place”. Entrar como un conocido de toda la vida se convirtió en mi primera estrategia a evaluar. La seguía mirando, tenía ubicada a mi víctima y no tenía ninguna intención de perderla de mi vista. Ella me sonreía mientras movía las piernas, estaba bailando. Ver esos movimientos hacía que mi lado animal empezara a despertarse. Sin embargo, intentaba de calmarlo, iba a acercarme de la manera más light y amigable que podría ser. Tomé un respiro hondo, esperando que el aire pudiera apagar tanto incendio que había en mí y caminé hacia el grupo de féminas. Empecé a sonreír mientras me acercaba y noté que ya no era sólo ella quien me estaba mirando. El grupo me había identificado, y hasta ahora no sabían si tratarme como un intruso o como un aliado. “Hola, ¿qué tal?”, empecé mi discurso, “¿qué tal la están pasando?”, continué. Ya estaba, la bomba había sido lanzada… todo debería empezar a funcionar como estaba previsto. Sin embargo, un desperfecto, algo ocurrió que no estaba esperado, o mejor dicho, NADA ocurrió. La sonrisa de mi víctima se extinguió, ya no era más mi presa, yo ya no era más el cazador. Se miraron entre ellas y no hubo respuesta. ¡FUCK! Entré en estado NO-SÉ-QUÉ-MIER-DA-HA-CER. Recuerda: NUNCA dejes espacios en silencio en estos momentos tan cruciales, ten siempre un tema de emergencia. No salió el fucking tema de emergencia, no salió el chiste del pollito, ni el baile cusí-cusá. Sólo atiné a responderme, “¡ah, qué bueno!, sigan pasándola mostro”. Mantuve mi sonrisa y di media vuelta. Primera técnica: DESAPROBADA. Sólo una pregunta apareció en mi cabeza: ¿dónde carajos estaba mi WINGMAN?

ESTRATEGIA NOME (7 de 7). Aún tenía la sangre corriendo a mil por todo mi cuerpo; me encontraba sin poder ubicar a mi compañero de aventuras, y mi avión iba cayendo en picada mientras sentía que el paracaídas no abría. En ese momento apareció ella, con un vestido ajustado a la medida de su cuerpo, un poco suelto como para dejar correr la imaginación. Apenas la vi mi corazón volvió a latir (se había quedado paralizado desde el último incidente). En esos microsegundos decidí cambiar de estrategia y apoyarme en la técnica NOME (no me interesa hablar contigo). No es necesario explicar en qué consiste dicha técnica, tan sólo me dedicaré a contar los detalles de lo que ocurrió en esos momentos. Noté que se disponía a cruzar al frente mío, y por primera vez en la noche me sentía totalmente seguro de lo que iba a hacer. Sentía que la vena de mi cuello se hinchaba poco a poco y mis brazos se ponían tensos como si estuviera molesto o preparándome para pelear. Pero esta pelea sería diferente. Justo cuando ella pasaba, estiré mi brazo derecho y empecé a meterlo en su cintura; mis dedos rozaron levemente su piel y se agarraron fuertemente de su espalda. Ella volteó sorprendida Mientras me miraba abrió su boca levemente, probablemente una reacción espontánea ya que mi mano estaba fría y su cuerpo tibio. La cogí con fuerza y suavidad, y la fui empujando hacia la pista de baile. Al principio no se dejó, pero cuando se dio cuenta que yo estaba decidido, desistió. Llegamos a tropezones, mi ímpetu se revolcaba con sus ganas. No dejaba de mirarme, como si fuera un ser extraño que había aparecido de la nada. No quería saber cómo me llamaba y a mí no me interesaba hablar con ella. Con mi mano despejada (la derecha seguía paseándose entre su cintura y su espalda) la acerqué hacia mí, hacia mi pecho, hacia mí, y empezamos a bailar. No sé qué canción estaba sonando, no importaba, nosotros bailábamos nuestra propia melodía. Olía riquísimo, olía a pecado, olía a tentación, y estoy seguro que ella me olía a mí también. Mi corazón latía fuertemente y latía al ritmo de su respiración. Ella inhalaba desde la boca, porque el ambiente ya estaba demasiado cargado. Fue en ese momento, mientras mi cuello rozaba levemente sus labios, que moví mi cara y la besé. Una corriente eléctrica intensa recorrió mi cuerpo, por TODAS partes de mi cuerpo. No resistí mis ganas y la mordí suavemente. Abrió más sus ojos y me sonrió. Cuando acabó la canción (la que sonaba en nuestra imaginación), se dio media vuelta y se esfumó. Nunca me enteré cómo se llamaba, nunca supe cómo era su voz, nunca fue necesario.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *