SOÑADOR SIN CURA

Soy un romántico, un soñador. Creo fielmente en el amor y en la química entre personas. Sueño con esos besos que te hacen volar hasta el infinito y que terminan por dejarte totalmente estúpido. Estoy seguro que existe una persona, perdida por algún lugar de este mundo, que está esperando que la encuentre. Creo en los sentidos y en las sensaciones, y en los mensajes que te mandan. Creo que con tan sólo ver a alguien, tu corazón puede empezar a latir rápidamente; basta con olerla para que te quedes sin aliento. Creo en la química entre cuerpos que se tocan por primera vez. Sé que el amor se construye con el tiempo, pero creo que somos capaces de perder la razón al ver a alguien una sola vez. Sí existen Romeos y Julietas, soy un romántico envenenado, un soñador sin cura.

Desde que era niño, nunca faltó una película romántica en mi casa cada domingo por la tarde. A diferencia de la gente normal (mis amigos), me tomó tiempo conocer a Silvester Stallone o al pelado de Rápidos y Furiosos. Por el contrario, fui fan número uno de Julia Roberts, Demi Moore y Meg Ryan. Enamorado de sus personajes más enamoradizos. Con mi pijama de “Winnie Pooh” y mi mantita preferida, me sumergía profundamente en mis películas domingueras. Ya desde chiquito me ponía a llorar por las escenas más emotivas. Confieso que detesto que me vean llorar, por lo que tenía que hacerlo caleta, camuflándome con algún cojín que tenía cerca.

Aprendí que es el chico bueno el que se queda con la protagonista de la película. El que al principio no pinta nada pero que termina convirtiéndose en el más churro de la historia. El mejor amigo que luego se volvía en el objeto de deseo. Entendí que los incendios de amor se apagan con los extinguidores de la verdad. Que si eres totalmente transparente se acaban las confusiones y terminas estando con la chica que te gusta. Ser honesto con tus sentimientos te llevará al éxito con ellas. Concluí que debes perseguir tus sueños, especialmente aquellos que se convierten en la mujer de tus fantasías.

Es así como todo esto aparece en mi vida. Me convertí en un muchacho que creció pensando que para enamorar a una chica, no puedes arriesgarte a los malos entendidos o a que el tiempo pase; se lo tienes que decir directamente y sin pelos en la lengua. Cuando ves a una mujer y sientes ese cosquilleo en todas las partes de tu cuerpo, significa que ha ocurrido una conexión y que no debes desaprovechar esa oportunidad. Ese es el momento en el que te vuelves invencible, que te puedes acercar a ella y que el universo va a coludir contigo para que todo funcione. Si tienes la suerte de tocarla al menos un poquito, podrás sentir una corriente eléctrica capaz de encender cualquier apagón emocional.

Estoy seguro que existe una mujer tan soñadora como yo. Que tuvo la suerte de zambullirse en las mismas fantasías que conocí desde niño. Diariamente me repito, “fantasea, ilusiónate, cree ciegamente en el amor”. Probablemente caiga muchas veces y mis sueños se rompan otras más; pero habrá un día, bajo la luna o bajo un cielo estrellado, que me encontraré a esa persona que busco desde hace tanto tiempo. Alguien que sueña igual que yo y justo en ese momento sabré qué hacer, le daré un beso robado.

Si aún no ha pasado, sé que algún día tendrás la suerte de descubrir a un soñador en ti, un soñador sin cura…

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