AMORES Y DRAGONES

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Por todas las veces que se hizo tan difícil decir que la amas.

Para Romina

 ¿Por qué volver a caer en lo mismo? ¿Por qué si tenemos pánico de caer, terminamos lanzándonos al abismo? Nos gusta y lo necesitamos. Buscamos sentir eso que nos puede alegrar todo el día pero que a la vez nos hace sentir esa ansiedad de querer adelantarnos al futuro, de saber qué viene después. ¿Me dirá que sí?

Tenemos miedo de caer.

Es tan fácil llegar volando al cielo, llegar a lo más alto que de lo que puedas imaginar; pero podemos terminar resbalando por culpa de un simple “no”, que nos hace caer en un oscuro infinito, solo y frío; escaso de ilusiones, escaso de emociones.

Y te veo pasar y me siento en el paraíso; y no me ves, no sabes que estoy acá… siento el dolor de esta caída. ¡Nos gusta! Claro que nos gusta, porque vale la pena arriesgar nuestra seguridad emocional a cambio de un par de minutos increíbles de nuestra fantasía.

Vivir de la imaginación es tan sólo luchar contra la pierna de un dragón, sabiendo que para salir victoriosos hay que enfrentarlo cara a cara. Mirarlo a los ojos. Acercarse a esta bestia es lo más difícil, ya que se tiene el tiempo suficiente para titubear o rendirse en el intento. Sólo los valientes podrán pasar esta prueba.

¿Por qué le temo?

Expresa rechazo… un dragón imponente que me hace pensar que no tendré éxito. Tengo miedo. Sólo uno intentará batallar contra él. Sólo un valiente, más que un valiente, un temerario se pondrá frente a frente con su miedo absoluto. ¿Seré yo?

Al verla, al ver sus ojos, sus gestos, su todo… la imagen cambia. Ya no es más un dragón que inspira incertidumbre o desconfianza. Ahora, una flor hermosa, que emite felicidad completa y seguridad total. Me atrevo a tocarla, me atrevo a sentirla, la huelo y continúo en mis fantasías.

Pero entro en un camino sin fin.

Sé que tengo que ser directo, sé que debo hacer algo. Tomo un respiro final… tratando de encontrar en el aire algo que me dé fuerza y que me haga invencible… te miro y te digo que te amo, y por fin saco de mí todo ese peso cruel que vengo cargando hace tiempo.

El tiempo se detiene, mientras espero tu respuesta. Aquella que me puede hundir en lo más profundo de la tierra, donde todo quema y no se puede respirar; o por el contrario, aquella que me llevará a la felicidad absoluta, a un lugar donde no sea necesario respirar.

¿Qué vendrá ahora? ¿Quedaré “luchando” en mis fantasías, peleando tan sólo con la pierna del dragón? ¿Me arriesgaré a mirarla cara a cara, a sus ojos y enfrentarla de una vez?

Tomo un respiro final y te digo que te amo…

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